Viernes 28 Julio, 2006
  PRENSA

RAMÓN BELLO BAÑÓN



ARTICULOS DE PRENSA

Siglos oscuros

El terror que invadió a nuestros antepasados del año 1000, ha sido puesto en duda. Se dice que es una más de las invenciones contra la Edad Media. Que no es creíble el terror milenario, y que ese supuesto terror no pasa de ser una ficción nacida en tiempos posteriores.

Con terror o sin terror, es grato escuchar lo que nos dicen los historiadores. Indro Montanelli publicó un breve libro sobre el año 1000, que abarcaba la peripecia italiana hasta el año 1250. Montaneli es de los que creen en la ficción, porque la leyendo del año mil fue una invención de gentes que vivieron muchos siglos después. Estas generaciones supusieron que toda Europa había creído en quye el fin del milenio iba a coincidir con el fin del mundo, y que en la noche entre el 31 de diciembre y el y el primero de enero, las trompetas del Apocalipsis iban a llamar a todos al Juicio universal.. Montanelli concluye que tal vez, sobre todo en el pueblo sencillo, habría habido alguna gente crédula y despavorida, que diría adiós al sol del 31 de diciembre, con la seguridad de no verlo reaparecer.

El sol volvió a aparecer el 1 de enero y desapareció el miedo en los que se habían dormido pensando que no despertarían. Los 250 años que siguen al año 1000 son los años de Francisco de Asís y de Tomás de Aquino, los años del castillo y la catedral, los de las cruzadas, la del nacimiento de las ordenes religiosas de los frailes de la pobreza y de los frailes de la erudición. He recordado en un acto solemne de imposición de la cruz de San Raimundo de Peñafort a un joven fiscal del Tribunal Superior de Justicia, la figura del santo que vivió cien años, del dominico que se doctoró en Bolonia, del patrono de los juristas, del compilador de las Decretales, de quien formó parte de la Orden de Predicadores pocos años después del fallecimiento de santo Domingo de Guzmán, de quien consideraba el orgullo como enemigo de su alma, del "pater pauperum", que tenía tiempo, tras sus sermones, tras el poder de la eficacia de la palabra, de atender a los más necesitados.

Aquellos días de los años que siguieron al año 1000 fueron días difíciles, días sobre los que los medievalistas hacen proyectar la luz de sus investigaciones. Siempre somos herederos de los siglos oscuros.

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