RAMÓN BELLO BAÑÓN
ARTICULOS DE PRENSA
Algo sobre
el Infierno
Borges y Bioy Casares, argentinos
universales, amigos de lo
literario, curiosos y eruditos
sin caer en egolatría,
encaminaron parte de su tiempo
libre en rescatar textos sobre
el cielo y el infierno.
Interesante y curiosísimo
texto, que guardo entre los
más destacados del
ya no tan pequeño universo
de mi biblioteca. Los dos,
creían y descreían
en diferentes etapas de su
vida; los dos eran partidarios
de intentar resolver la parte
más romántica
de los misterios; los dos
planteaban problemas que después
resolvían; los dos
sabían que el azar
está regido por secretas
leyes; los dos obtuvieron
el Premio Cervantes.
¿Por qué hablar
del cielo y del infierno?
En la "Divina Comedia",
Dante recorre las lóbregas
y terribles estancias infernales.
Con el poeta Virgilio se detiene
y conversa con los condenados.
Al paraíso le acompaña
Beatriz Portinari, la joven
-casi niña- que le
deslumbró en el lungarno,
muy cerca del Puente Viejo
de Florencia. En un poema
de 1954, Borges dirá
que el infierno de Dios no
necesita el esplendor del
fuego, y Swedenborg adelantará
que el premio y el castigo
son diferentes estados del
alma.
Ni el cielo ni el infierno
son temas de hoy, perdidos
todos nosotros en otras discutibles
ocupaciones. Tiempo este en
el que abundan los descreídos
sobre los creyentes, tan lejos
de la angustia y del temor
de Dios, que atenazó
las iniciativas muchos antepasados
Pero si a la indiferencia
de los creyentes y de los
agnósticos, situamos
como un espejo todo lo que
se ha escrito sobre el premio
y el castigo más allá
de la vida terrenal, nos recorre
el rayo del escalofrío.
De tratados enteros, de reflexiones
memorables, de discusiones
teológicas está
llena la filosofía
y la literatura. El infierno
es visto como castigo físico
En diciembre de 1959, Borges
y Bioy hablaban de haber buscado
en la antología lo
esencial, sin descuidar lo
vívido, lo onírico
y lo paradójico, y
que a través de la
evolución histórica
puede también comprenderse
la milenaria transformación
de los conceptos del cielo
y del infierno.
Ni el cielo ni el infierno
están en la antología
sobre el cielo y el infierno,
pero leyendo las páginas
que la integran, le llegan
al lector llamaradas infernales
y plácidas brisas que
parecen llegar del paraíso.
Aquello que está -o
no está- más
allá de nosotros solo
puede alumbrarse con el destello
de la fe.
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